viernes, 31 de enero de 2014

CICLOS

He tenido una semana súper extenuante emocionalmente, y eso, obviamente como casi todo lo que nos pasa, afecta en nuestros hábitos alimenticios.

Esta semana ha sido como una montaña rusa emocional para mí, aunque lamentablemente los periodos depres han predominado. Y con ellos, los atracones y la ansiedad.

No quiero subir el peso que perdí. No puedo permitírmelo. Y a pesar de que jamás he vuelto a comer en las cantidades en los que lo hacía antes, se perdió esa extrema disciplina que tuve mientras seguí la dieta del genotipo. No he hecho nada terrible e imperdonable; las máximas agresiones a la alimentación saludable han sido un par de bombones, un helado de dos sabores y un poco de una tabla de pub. Pero los horarios son lo más descuartizado en esta semana mala: cuchareos de arroz a las 10pm, puré pasadas las ocho (un posillo, pero igual son hidratos de carbono) y weás raras.

Ahhh esos malditos periodos de más de cuatro horas caminando de aquí para allá en la oficina, sacando una firma, entregando un viático para pago, sacando copias y corriendo al escritorio cuando suena el teléfono... y después ¡Mentira que ésa es la hora! y el consecuente hambre por capricho de que es re tarde, y ese conteo mental de cuántas horas han pasado desde el almuerzo, y en que tengo que ir a las clases de conducción y que no tengo idea de qué comeré... ¿Mami, me traes la caja de bombones? y me como uno. Y pasado las seis... ¡DESORDEN EVERYWHERE!

¿Les ha pasado? Demás que sí. Y después no podís más con la culpa po. Y viene la semana de otra dieta, un orden hermoso en las horas, y hasta ejercicio.

Yo quiero volver de forma gloriosa a la cima del ciclo. A esa parte buena y sin culpa, con puras satisfacciones. Hablando con el experto en la materia, el lindo Piri, me he decidido por intentar una nueva dieta, la Atkins, de la que hablaré más en detalle en una nueva entrada, la primera estructurada que haga de todo el blog. Y por supuesto que entrevistaré al Piri. Porque sino pa qué po.

Jeje. Así que cerremos el ciclo con broche de oro. Mínimo quiero perder dos kilos y máximo ojalá que cuatro. Jeje de nuevo. :)

Y démosle con la Zumba, papis y mamis, chico. jeje (léase con acento centroamericano).




domingo, 19 de enero de 2014

Fin de Semana: A ROMPER LAS REGLAS!

Hola, hola. Aquí estoy de nuevo con el famoso temita en la mente. Y es que este fin de semana he estado desordenada y asquerosa para comer. Como un cerdito. Pero como se dice en internet en estas situaciones, "I REGRET NOTHING" (No me arrepiento de nada).

Y bueno, la última vez quedé en mi dieta perfecta light hermosa del día viernes. Hermoso y delgado día viernes. Bueno, ahora voy con la abominable dieta del fin de semana. Asqueroso, lo sé:

SÁBADO

DESAYUNO
1 empanada florencia de pollo queso
1/2 empanada florencia de carne queso

ALMUERZO
1/2 taza de arroz blanco lavado
1 porción pequeña de guiso de carne (como la mitad de un plato de pan)
1 vaso de bebida

MERIENDA
1 taza chica de helado mora crema
1 vaso de aquarius de limón

NOCHE
7 piezas aprox. de sushi (unos 3 tempuras)
cantidad desconocida de pisco sour y papas fritas (¿qué persona feliz cuenta lo que consume en un carrete con sus mejores amigos que ve una vez al año?)

DOMINGO

DESAYUNO/ALMUERZO (Lo sé, lo peor que se puede hacer)
1 empanada salteña
1 empanada de queso horneada

MERIENDA
1 vaso chico de jugo naranja-zanahoria
2 asquerosos vasos de asquerosa bebida

CENA
1/2 pan (hallulla) con huevos revueltos
1 asqueroso vaso de asquerosa bebida

Y a pesar de todo, insisto, NO ME ARREPIENTO DE NADA.

Porque es fin de semana.
Porque los recuerdos de cuando comí este fin de semana valen la pena y son hermosos.
Porque gente que quiero mucho me dio esta comida.

No seré infeliz para ser flaca. Sólo que ya no abusaré. :) En la semana volveré  a mi linda dieta normal para personas pequeñas, pero si en los fines de semana surgen momentos hermosos con deliciosa y dañina comida que comer, no diré que no. Y no diré que si con culpa, porque para qué po.

Porque no tan solo quiero tener el cuerpo sano, sino que igual la mente y el espíritu.

Soy una cabra normal, y felíz :)



viernes, 17 de enero de 2014

Ni Gorda ni Flaca: GRUESA

Oh, la maldición de la contextura gruesa.

Porque estoy en mi peso normal, los días de sobrepeso son un sombrío recuerdo pasado.

Pero sigo viéndome ancha. A pesar de que como la mitad que antes (reconozco que adoro comer).
A pesar de que me muevo el doble. A pesar de que mi autoimagen no es del todo mala, aún me siento ancha y rechoncha :(

Estúpidos estándares de la sociedad moderna. Esto me sucede porque soy pequeña y de contextura gruesa. No tengo las proporciones de las hermosas mujeres de revistas y televisión, y probablemente sea imposible llegar a ser como ellas. Sólo seré una rechoncha atractiva. Pero nunca me va a alcanzar pa "rica". Eso me da miedo. Me da miedo que cuando me compre un bikini termine apolillándose.

Noooo, si yo algún día sí podré ponerme un bikini sin que le sangren los ojos al resto. Voy a poder.

Bueno, hagamos un recuento de lo que he comido hoy (sin contar calorías porque me dan ansiedad, y son difíciles de contar con exactitud):

DESAYUNO:
1 taza de té con 2 cucharaditas de AZÚCAR ASQUEROSO (no había endulzanteeee T__T)
1 galletón de vainilla con chips de chocolate amargo (NutraBien)

ALMUERZO:
3/4 de tazón de sopa de choclo (maíz)
1 taza de arroz blanco lavado (sin almidón)
1 tarro de atún desmenuzado al agua
2 vasos de jugo de piña helado

CENA:
1 1/2 taza de arroz blanco lavado
1 taza de tomate
1 vaso de agua

No es mucho, y no tengo hambre, pero hay hartas calorías y nutrientes en mi dieta de hoy.
A la noche mi pololo y yo estamos invitados a una "party hard" (carrete ñoño con poco alcohol y muchos videojuegos). Quizás comamos algo; trataré de evitarlo o comer muy poquito... la última vez que comí de noche después de cambiar mis hábitos alimenticios, me dolió la guatita toda la noche y dormí re mal.

Menos mal que no me encuentro fea. Si me encontrara fea y más encima rechoncha y enana, estaría frita. Terminaría con una pareja abusiva o qué se yo. Menos mal que he evitado los bordes de la locura, he conseguido ser feliz y vivir una vida lo más equilibrada posible y he escapado por muy poco del masoquismo y la autoflagelación.

Aquí abajito incluyo unas FOTOS REALES mías. Soy yo. Rechoncha, enana y coquetona :)



lunes, 13 de enero de 2014

Para qué

¿Para qué empezar un blog con este tema, habiendo tantas y tantas páginas, foros, aplicaciones, redes sociales que alientan la vida saludable y feliz?

Hay varios motivos. Primero, creo que todos se van un poquito a los extremos, y siendo yo una persona algo extremista, me da algo de miedito.

Por un lado están las famosas Ana y Mía, horripilantes, terribles, enfermas de la mente que llevan el asunto del peso a un nivel más allá de la cordura. Incluso en los blogs de las más inteligentes e interesantes, ese sombrío espacio en el que se autolapidan por consumir más de 500 calorías diarias me da nervio, miedo, ansiedad... sí, a veces me atrae aquel concepto de "ser princesa no es fácil", o "en mi camino hacia la perfección"... porque sí soy algo princesita para mis cosas y algo perfeccionista también, pero no a ese nivel. Discúlpenme chicas Ana y Mía, yo quiero ser feliz y seguir viva.

Por otro lado están los sitios, blogs y apps del mundo Fitness. Creo que es algo que igualmente escapa a mi naturaleza y estilo de vida. Vamos, que siempre he sido un ratón de biblioteca, una nerd, una friki, una otaku, una geek. De aquellos seres que SIEMPRE terminan en ese lado raro de youtube, y de internet en general. Pero igual soy demasiado "mainstream" para seguir tumblr. Y lo del fitness, no sé, no puedo ni quiero dedicarle tantas horas de mi vida al entrenamiento, ni quiero un cuerpo escultural perfecto de revista, el que barnice en bronceador para exhibirlo en concursos de ego. No, no, nope.

Creo que lo que realmente quiero es estar un poquito más conforme con mi autoimagen. Soy naturalmente de contextura gruesa y por eso es difícil para mí cumplir con mis propias expectativas, y las del mundo moderno. Porque aunque luchemos todo el tiempo contra ello, el peso nos persigue. Y más que el peso, el mero numerito, nos persigue nuestra forma, y la forma en que la ropa se adapta a ella. Yo adoraría usar un bikini. Son lo más chori que hay, pero ¿para qué hacer pasar a los demás por semejante tortura visual? Encuentro regio que una sea feliz con su cuerpo, pero hay que ser ubicados. Un bikini es para flacas, a nadie le gusta que le vean la guatita colgando. No es lindo, no es tierno, no, no, noooo. Por lo menos yo no les daré el derecho de verme la guata a cualquier gente que camine por la playa. Pero tampoco quiero estar muriendo de cansancio en un gimnasio, ni torturando mi escoliosis con exhaustivos abdominales. Sólo quiero estar tranquila de que hago mi mejor esfuerzo en medio de mi aburrida y ocupada vida de oficina para poder ser como quiero. Sin morir, sin sufrir, sin ser una desquiciada que se auto-flagele por comerse un flan de vez en cuando (aunque me ha pasado).

Es tan difícil no volverse loca con esta meta, que mejor escribo todo esto y me desahogo para no enloquecer ni morir en el intento...

Espero que si alguien más lee esto (si tiene la paciencia) y se siente identificada/o, que comparta su opinión y/o experiencia personal.

Chaíto :*